Los celos infantiles en la familia

Los celos aparecen cuando nos sentimos en desventaja frente a otra persona y algo que poseemos, o deseamos poseer puede llegar a ser alcanzado por esa otra persona.

Esta situación de desventaja puede ser real o imaginaria, sin embargo poco importa a la hora de abordar los celos. Un niño que tiene celos está sufriendo y esto es lo realmente importante.

Un niño puede sentirse muy seguro en algún aspecto de su vida e inseguro en otro. Por ejemplo un niño puede ser brillante en los estudios, lo cual le aportará una gran seguridad a la hora de enfrentarse a cualquier situación académica, pero sentirse "inferior" en el ámbito familiar y será en este medio donde pueden aparecer los celos.

¿Cuándo se dan?                                                                                                 

El nacimiento de un hermano es una de las causas más comunes. Si la diferencia de edad entre los hermanos es de menos de tres años probablemente surgirán los celos. Lo que debemos hacer es preparar a nuestro hijo para la llegada del bebé, pero no hablándole continuamente del él durante los nueve meses, esto podría cansarle, aburrirle y perdería la ilusión. Simplemente se le debe hablar de su hermanito de manera natural, sin forzar el tema, contarle los cuidados que necesitará el nuevo miembro de la familia, etcétera.

Aún así, una vez que nazca su hermano puede que sea inevitable que surjan los celos. No debemos olvidar que si hasta entonces ha sido hijo único estaba recibiendo el 100% de nuestra atención y la llegada de un hermano supone compartir, e incluso disminuir ese tanto por cien. Muchas veces ocurre lo que los profesionales llaman regresión. Es una especie de vuelta atrás en la que el niño empieza a comportarse incorrectamente. Puede volver a querer utilizar pañales, que llore continuamente, que vuelva a chuparse el dedo, a mojar la cama por las noches... No es más que una manera de expresar los celos sin palabras, una forma inadecuada de llamar la atención. Y justamente por esto, porque es inadecuada lo mejor es no acceder a sus peticiones en ese momento en el que está llevando a cabo estas conductas. Lo que debemos hacer es intentar que las cosas más normales propias de su edad sean geniales, que se de cuenta que no necesita volver a comportarse como un bebé para seguir siendo genial.

La llegada de un hermano no es la única situación que puede provocar celos en un niño. Cualquier situación en la que el niño deba enfrentarse a nuevos desafíos le creará inseguridad, un cambio de casa, de escuela, la separación o el divorcio de sus padres, incluso la consecución de grandes éxitos por parte de otros hermanos u otros niños cercanos a que él.

                                                                                

Cómo actuar ante los celos

Lo primero que debemos hacer es prevenir. Y se previene preguntándonos cuáles son las necesidades de cada uno de nuestros hijos. Estas necesidades no suelen ser las mismas para todos. No es lo mismo querer que sentirse querido y lo que un padre debe intentar es que su hijo se sienta querido, que su hijo sienta que sus necesidades están cubiertas. Tu hijo pequeño puede necesitar un beso antes de irse a la cama, pero puede que el mayor necesite un beso y un abrazo. La solución ante los celos no es tratar a todos por igual, cada uno es diferente y se merece ser tratado de manera diferente según sus necesidades.

Si uno de tus hijos siente celos de otro no le etiquetes jamás. A ellos tampoco les gusta tener este sentimiento y si tú le haces comentarios como "pero mira que eres celoso" lo único que conseguirás será entrar en un círculo: Él se sentirá peor, culpable, aumentará su inseguridad y, por tanto, aumentarán sus celos.

Para empezar analiza si realmente tiene o no motivos para ello. Si no los tiene, no entres en explicaciones racionales. La mayoría de las veces los celos son ilógicos e infundados pero si tratas que el niño se de cuenta de ello volveremos a entrar en el mismo círculo. Lo que debes hacer es que tu hijo se sienta comprendido, no juzgues sus sentimientos, trata de llegar al fondo del asunto teniéndolos siempre presentes y haciéndole ver que te importa por qué está sufriendo. Aunque la mayoría de las veces es inevitable, intenta no hablar de quién tiene celos, lo principal en ese momento es él.

Procura evitar las comparaciones, tanto entre tus hijos como entre ellos y sus amigos. En las comparaciones siempre hay uno que es "menos que" otro, aunque, por supuesto, no sea esa tu verdadera intención. Los celos suelen presentar una mayor intensidad entre niños del mismo sexo y de edades semejantes, ya que la probabilidad de que sean objeto de las "odiosas" comparaciones es mucho más alta que si uno tuviera seis años y el otro diecinueve.

Si tu hijo demuestra sus celos con conductas inadecuadas no intentes disminuir sus sentimientos con tu atención, besos o abrazos. Si lo haces aprenderá que siempre que recurre a esas conductas consigue directamente lo que quiere y no se molestará en buscar conductas alternativas y adecuadas para conseguir destacar.

Recuerda que un niño que se siente seguro del puesto que ocupa en la familia no tiene porqué sentir celos de nadie. Crear un ambiente familiar en el que siempre esté presente la aceptación y el respeto es una manera perfecta para que tus hijos no tengan celos, y no sólo en el ámbito familiar, sino también fuera de él. No olvides que este ambiente de tranquilidad familiar es muy importante para que la autoestima de tus hijos sea una autoestima fuerte y segura, cosa que sin duda les ayudará cuando surjan situaciones en las que, es posible, se encuentren en desventaja durante su vida.

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