Consumismo y publicidad: Educar de forma responsable

 

Objetivos de una educación del consumidor

Actualmente, nuestros hijos se mueven en una sociedad donde los medios de comunicación tienen gran importancia en sus vidas: "consumen" gran parte de su tiempo ante el televisor, utilizan con frecuencia el vídeo y la mayoría maneja el ordenador y sabe navegar por Internet.
Ser conscientes de la gran cantidad de información destinada al consumo que reciben en estos medios, es un aspecto de suma importancia para poder comenzar a trabajar una responsabilidad ante este tema.

Las organizaciones de consumidores se crean por la indefensión de los ciudadanos ante las avalanchas publicitarias. Pretenden formar e informar al consumidor: hacer que conozcan y utilicen sus derechos y responsabilidades e integrar esta formación dentro del sistema educativo.

En España se otorga gran importancia a la educación del consumidor, sobre todo en la edad escolar; enfocándola tanto desde la responsabilidad personal como social. Con ello, se pretende no sólo una mejor calidad de productos a un mejor coste, sino que nuestros hijos valoren también la importancia de la duración de los mismos, su posibilidad de reciclarlos, el consumo de energía en su fabricación, etc., es decir, su impacto medio-ambiental. Así, la educación marcará la importancia de las decisiones individuales sobre el resto de la sociedad haciendo hincapié en la responsabilidad social de las mismas.

Esta parcela educativa buscará que nuestros hijos:

Tengan claros conceptos relativos a su postura como consumidores, sus derechos y obligaciones. Conozcan cómo funciona la sociedad de consumo y sus mecanismos para llegar al usuario de forma efectiva, buscando los cauces para estar informado.
Adquieran estrategias que les permitan aplicar, de forma autónoma, los aspectos aprendidos anteriormente a la hora de elegir un producto. Sean críticos ante las consecuencias del consumismo irresponsable: degradación medio-ambiental, conciencia de solidaridad ante el resto de la sociedad, etc.

Por ello, es importante que la educación del consumidor no sea una mera transmisión de información. Además de conocer y comparar los productos, nuestros hijos deben poder decidir de forma responsable, teniendo en cuenta tanto su satisfacción real de necesidades como las repercusiones de su consumo a nivel social.

Intervención desde el centro educativo

La Educación del Consumidor está recogida de forma implícita a lo largo de todo el currículo, trabajando resolución de problemas, tomas de decisiones, etc., en situaciones de la vida cotidiana. Pero además, con la LOGSE se ha introducido de forma explícita como tema transversal, trabajándose no como un único tema de forma aislada, sino como un aspecto fundamental de los valores y actitudes a trabajar a lo largo del temario de las distintas asignaturas.

Debido a la importancia de los temas transversales, es básico que queden reflejados en los proyectos educativos y curriculares de centro las intenciones y desarrollo de los mismos en la Acción Tutorial y sus líneas de actuación en todas las etapas, desde Educación Infantil hasta la E.S.O.

Papel de la familia

Como se ha señalado anteriormente, se pretende que nuestros hijos tengan una actuación responsable tanto a nivel personal como social. La formación más temprana debe darse dentro del núcleo familiar reforzando, además, la formación ofrecida por la escuela. Algunos de los aspectos que podemos trabajar para lograr que nuestros hijos sean consumidores responsables son los siguientes.

· Demostrar y verbalizar a nuestro hijo que le queremos por lo que es y no por lo que hace, y que nuestro cariño no depende de que "tenga" un comportamiento adecuado, "tenga" buenas notas, etc. Esto hará que, en su escala de valores, el "ser" prevalezca sobre todo lo demás.

· Aunque en el centro se trabaje la forma de acceder y traducir los mensajes publicitarios, compartir tiempos con él delante del televisor, ayuda a que nuestros mensajes sobre la publicidad sean más efectivos. Intentad que comprueben por sí mismos las diferencias que hay entre lo que se ofrece en la publicidad y lo que realmente venden, llevándoles a centros comerciales y explicando las diferencias. Ayudadles a expresar sus sentimientos de frustración y a solucionar esa sensación de "sentirse engañado".

· En ocasiones los adultos proporcionamos bienes materiales, dinero o juguetes de forma indiscriminada con lo que enseñamos a nuestros hijos a utilizarlos de igual forma. Deben aprender que todo requiere un esfuerzo y conseguir determinados objetos también. Así, aprenderán a sopesar si el esfuerzo realizado merece la pena invertirlo en ese objeto. Además, serán más cuidadosos con los objetos que han sido costosos de obtener que con los obtenidos sin tener que pedirlos tan siquiera.

Luchar contra marcas comerciales en determinadas edades, como la adolescencia, es complejo. No obstante, no demos olvidar que hemos de actuar de forma preventiva y educar desde la infancia. Intentar que un adolescente valore, sin entrenamiento previo, lo importante de tener dos pares de zapatillas en vez de unas de marca puede ser muy complicado. Si la educación se ha comenzado antes, simplemente le remitiremos a situaciones anteriores para que las analice.

Aprender a administrar su dinero también ayuda a valorarlo. Asignar una paga semanal y hacer que se planteen que parte de esa paga debe ir destinada a ahorrar para caprichos más caros, hará que valoren si merece la pena gastar ese dinero en un determinado objeto.

En muchas ocasiones, nuestros hijos vienen a comprar con nosotros. Llenar la cesta de la compra con objetos poco necesarios, aunque a veces nos permitamos algún lujo, debe ser controlado. Debemos aprender a comprar en grandes superficies y enseñar a nuestros hijos a hacer lo mismo. Si ven que compramos simplemente porque nos lo ofrecen o en ese momento nos apetece sin contrastar precios, tenderán a actuar de igual forma y aprenderán a comprar lo que les "venden" no lo que necesitan.

Los adultos jugamos, como en el resto de sus aspectos educativos, el papel de modelos. Reflexionar y plantearnos hasta qué punto somos o no consumidores responsables antes de comenzar a trabajarlo con nuestros hijos debería ser el paso previo a cualquier actuación.

Podéis ampliar la información sobre este tema consultando en las siguientes direcciones:

consumo.es
infocomsumo.es

E. Santillana