Cómo enseñarles a disfrutar de la música

La música permite a las personas expresar sus emociones; experimentar otras nuevas; liberar energía en forma creativa y productiva; ganar confianza al coordinar la mente y el cuerpo; aprender palabras e ideas nuevas; y aprender sobre sí mismas y sus relaciones con otros. La posibilidad de alcanzar todo esto depende del estímulo que el niño reciba en la infancia. Estas claves ayudarán a despertar la sensibilidad musical en los niños, multiplicando las opciones de disfrute al escuchar y crear música.
  
  

Claves
  

  1. Preparar el terreno desde pequeños. De bebés, cantarles canciones simples y cortas, con voz aguda y suave. Proveer estímulos rítmicos.
      

  2. En niños de 18 meses a 3 años, usar canciones cortas. Sus memorias aún no se han desarrollado del todo, y sólo prestan atención por períodos cortos. Estimularlos a repetir las canciones una y otra vez, y a seguir los ritmos con las palmas o golpeando algo. Ayudarlos a asociar sus movimientos con la música: saltar, sentarse, sonreír.
      

  3. En niños de 4 a 5 años, proveerles canciones que repiten palabras y melodías, ritmos simples, y letras que les proponen acciones. A esta edad les gustan las canciones sobre cosas familiares como juguetes, animales, juegos y personas; también los divierten los juegos con las manos y las rimas sin sentido y sin  música.
     

  4. En niños de 6 a 9 años estar atentos a la aparición de interés por tomar lecciones de música, integrar una banda o coro, reunirse con amigos a escuchar grabaciones. Es común en esta edad, y resulta útil aprovecharlo.
      

  5. Tener presente que el niño puede no compartir nuestro entusiasmo por un instrumento, canción o tipo de música. En esos casos las fotos, cuentos o juegos sobre el tema ayudan a despertar interés.
       

  6. Estimular la percepción de sonidos y ritmos naturales. Hacerlos cerrar los ojos (o vendárselos) y escuchar. Jugar a identificar los sonidos, su origen, comparar sonidos del exterior y de distintas habitaciones, adivinar la fuente del sonido.
      

  7. Al escuchar música grabada (CDs, cassettes, discos), tratar de ofrecer equilibradamente "música para escuchar" y "música para participar". Elegir grabaciones en que las personas suenen sinceras y naturales. Elegir discos "para participar" en que las órdenes sean claras y simples. Preferir unas pocas grabaciones que les gusten, en vez de sobrecargarlos con muchas cosas nuevas.
      

  8. Permitirles interpretar y reaccionar a la música a su manera, en las formas individuales y creativas que les surjan.
      

  9. En niños pequeños, utilizar juguetes musicales. Tocarles una canción, y utilizar el juguete para llevar el ritmo o hacer un sonido especial (algunos aún no podrán llevar el ritmo; no insistirles). Si se trabaja con varios niños, es típico que surjan conflictos por la posesión de los juguetes. Dejarlos moverse, saltar, marchar o bailar según se les ocurra; es típico en esta etapa. No forzar a los que no quieran usar el juguete; es una reacción normal (estar atentos al momento en que cambien de opinión).
      

  10. En niños mayores, utilizar instrumentos musicales. Mostrarles cómo se usan, y dejarlos intentar a ellos. Ejecutar el instrumento de diferentes formas: fuerte, suave, rápido, lento, con sonidos largos, con sonidos cortos. Comparar los sonidos producidos por distintos instrumentos. Explorar los sonidos que surgen al tocar dos o más instrumentos a la vez.
      

  11. Aprovechar para la música los momentos llamados "de transición": si están sentados tranquilos antes o después de comer; en caminatas; en el automóvil; antes de dormir; al reunirse con otros niños para una actividad grupal; cuando después de jugar intensamente se necesita calmarlos para comer, bañarse o dormir.
      

  12. Al enseñarles una canción, cantarla uno primero. Hacerlo a velocidad normal, sin frenarse, mientras los niños escuchan. Cantarla varias veces, y ellos se irán sumando a su manera (a menudo comienzan por el estribillo). No tratar de enseñar la canción línea por línea. No pretender que aprendan todas las palabras; basta con que disfruten de cantar lo que ya saben.
      

  13. No forzarlos a cantar, ni preocuparse mucho por el tono o la técnica: eso puede anular el placer del canto. Recordar que en esto no es tan importante cómo cantan, sino porqué lo hacen.

 

Comentarios
  

Tener siempre presente que los niños aprenden poco a poco, paso a paso. Varían mucho en la velocidad a la que aprenden, y en las cosas que les interesan. Presionarlos puede demorar el aprendizaje.

En las actividades musicales creativas con varios niños, la música puede degenerar en ruido, y los movimientos en caos. Por eso es bueno tener previsto desde el inicio de la actividad cuándo y cómo se la va a terminar, y cómo se va a mantener el control.